12/10/17

Reseña Solo el Acero de Richard Morgan

Título: Solo el Acero


Título original: The Steel Remains


Autor: Richard Morgan


Fecha de publicación: 2008


Editorial: Alamut


Fecha de publicación de esta edición: 2012


Nº de págs.: 409

Precio: 21€

Autor:

Richard Morgan


Richard K. Morgan nació en 1965 en Londres, y creció en Hethersett, un pequeño pueblo del condado rural inglés de Norfolk. Tras licenciarse en Historia en Cambridge, intentó viajar y ganarse la vida como escritor, pero las dificultades del camino lo llevaron a decidirse por enseñar inglés en el extranjero. Trabajó como profesor de idiomas en Estambul y en Madrid, donde conoció a su pareja; después de catorce años en la enseñanza ha fijado su residencia en la ciudad escocesa de Glasgow.
Se profesionalizó como escritor tras la aparición de Carbono alterado, cuyos derechos de adaptación cinematográfica fueron adquiridos por la Warner Bros. Ha ejercido de guionista en dos miniseries para Marvel Comics. 








Opinión personal: ¿Y si al héroe de una nación, aquel que ha salido victorioso de las más importantes batallas, le gustaran los hombres? Richard Morgan nos cuenta, aunque tiene un enfoque coral, que le ocurriría al héroe clásico de Fantástica Épica si se supiera que es homosexual y ya no se le necesitase para la guerra. Ya no hay más gloria que conseguir para el héroe, solo deshonor por su preferencia sexual. ¿Qué sería de él entonces? Y más importante, ¿qué viene después de la gran batalla, de la Épica? Richard Morgan nos resuelve estas preguntas en Solo el Acero dándonos una novela de Fantasía Sucia que nada tiene que envidiar a otros grandes ejemplos del género.

Si bien, en otras novelas de este subgénero, la Fantasía Sucia, encontramos a personajes LGBT, es la segunda vez que me topo con un protagonista homosexual, aunque este comparte protagonismo con otros dos (uno de ellos heterosexual, el otro es un personaje lésbico), la primera vez fue en A punta de Espada de la misma editorial. Este tipo de personajes siguen teniendo poca o nula presencia en novelas de Fantasía Épica, espero seguir encontrándomelos cada vez más porque dan mucho juego.

El mundo de Solo el Acero es puro Grimdark. Impera un realismo marcado por la crueldad y la oscuridad. Tenemos escenas turbias cada pocas páginas. Escenas de sexo explícito, de drogas, de casquería, de tortura suceden sin parar en la novela. Particularmente, me ha encantado las escenas de lucha que el autor narra con una brutalidad que te pone los pelos de punta. Tampoco se olvida el autor de otros muchos aspectos como la política, la economía, la religión, etc... Por otro lado, la magia se ve como algo negativo en este mundo, algo muy propio de este subgénero. Y por supuesto, los personajes tienen también un lado oscuro muy arraigado.

Cómo he mencionado antes, tenemos a tres protagonistas principales que fueron héroes en tiempos pasados y que ahora son veteranos de guerra a los que el mundo ha llevado por diferentes derroteros que no hacen justicia a su gloria de antaño. Él primero que nos presenta Morgan es Ringil "Ojos de Ángel" Eskiath, tras vencer para su reino la famosa batalla la Quebrada del Patíbulo, este ha acabado encargándose de una marginal ciudad fronteriza. Ha perdido todo lo que una vez tuvo. Esto hasta que su madre acude a buscarlo para que localice a la prima de nuestro héroe que ha sido vendida por su esposo. Así, Ringil vuelve a casa dónde se encontrará todos aquellos prejuicios de los que huyó hace años. Ya que, Morgan juega con los clichés del género, nuestro héroe tiene una espada algo especial, la Críacuervos, una espada de origen kiriath que tiene ciertas cualidades sobrenaturales. Ringil siempre se ha sabido distinto por sus preferencias sexuales y ha tenido que sufrir el concepto de virilidad que se asocia a la heterosexualidad. Es alguien que recurre a las drogas, que tiene sexo cuándo quiere, que no le asusta matar y que tiene una forma de hablar bastante ruda. Pese a esto, es un hombre valiente y con pequeños gestos que denotan un buen corazón debajo de la armadura. La verdad es que, se le coge mucho cariño a este personaje.



Egar, el Matadragones es amigo y compañero de guerra de Ringil, pertenece a una tribu dedicada al pastoreo con unas tradiciones y supersticiones muy arraigadas, que Egan ve cómo absurdas debido a lo mucho que ha viajado. Tras la guerra, se ve obligado a volver con su clan pero, este no acepta del todo su liderazgo ni sus ideas novedosas. Leer sobre este personaje nos muestra lo que ocurre cuándo alguien que, ha ido a la ciudad y ha abierto la mente a nuevas ideas, vuelve al pueblo lleno de prejuicios y tradiciones absurdas. 

Archeth Indamaninarmal es la que mejor ha salido parada después de la guerra, pues ahora es una consejera bastante importante del emperador, aunque sus ideas no son siempre escuchadas. Con Archeth, además de un personaje femenino lésbico, tenemos a un semihumano con la piel oscura. Archeth es medio humana y medio  kiriath. Los kiriath son una antigua raza humanoide que se caracterizan por ser grandes ingenieros y por su piel oscura.  Este personaje te permite explorar lo que es encontrarse rodeado de una gente que no es del todo tu gente. Morgan tiene muchos aspectos para explotar esta chica, espero que se profundice más en este personaje en las siguientes novelas. 


Los secundarios enriquecen el texto, aunque no se aprecia la misma profundidad que en los principales salvo en algunos casos. Eso no significa que sean planos, solo que Morgan se marca prioridades. Hay algunos secundarios de lujo que nos acompañan durante toda o buena parte de la novela y que están más definidos.


La construcción de mundo está bien lograda, los personajes consiguen profundidad y ser interesantes al lector pero, la historia tarda bastante en arrancar. Sobre todo en lo que respecta a Egan y a Archeth que, según la sinopsis de la novela, se reecontrarán con Ringil pero, esto no sucede si no al final de la novela.  Y después de tardar tanto en juntarse, vuelven a separarse enseguida. Pasas bastante tiempo viendo que van a salir de su zona de confort pero, esto tarda en ocurrir. Su viaje del héroe tarda en iniciarse por así decirlo. 

Pese al lenguaje soez de algunos personajes, cómo el mismo Ringil, la narrativa de Richard Morgan es francamente buena. Los diálogos son sólidos y muy bien pensados para cada personaje, no diría que domina el lenguaje tan bien como Sapkowski pero, sale más que bien librado con su diversidad de registros. Las conversaciones son igual de realistas que otros aspectos de la novela. La narrativa es muy sólida y directa, aunque hay elementos más oníricos y simbólicos cuándo habla de los dwenda. Durante toda la novela me ha dado la sensación de que Richard Morgan es un narrador muy hábil que lleva al lector por donde quiere.

Otro punto a favor de la novela es que, aunque forma parte de una trilogía que mantiene a los protagonistas, esta se puede leer de manera independiente. La novela queda cerrada en cierta manera, claro que quedan tramas abiertas pero, no es de estas novelas que te dejan en un cliffhanger innecesario.  Además, aunque el futuro de la trilogía era bastante oscuro, recientemente han salido los tres libros a preventa, así que podéis leer la novela tranquilos, tenéis aseguradas sus continuaciones. 


En definitiva,  Solo el Acero es una novela de Fantasía Épica que se dedica a a retorcer los clichés a conveniencia consiguiendo una obra fresca.  Su lectura es muy ágil, su Worldbuilding es más que atractivo, sus personajes son imperfectamente humanos y su historia acaba atrapándote. No puedo esperar a leer su segunda parte.


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